Articulos 17 y 18 de los Estatutos

DERECHOS DE LOS VECINOS/AS COMUNEROS/AS

  1. Además de los que resulten de los restantes preceptos de estos Estatutos y de la legislación de montes vecinales en man común, son derechos de los comuneros/as:
    • Participar en la administración, control y gobierno de la Comunidad, si fuese eligido miembro de la Junta Rectora
    • Derecho a la información de todos aquellos datos relativos a la marcha de la Comunidad que le interese conocer, a través de la lectura de todo lo relativo a la Comunidad, en el domicilio social de la misma y asistido por el Secretario o persona delegada por este, como depositario de la documentación, así como formular los reparos que tenga por conveniente en las deliberaciones de los órganos de gobierno.
    • Participar en los aprovechamientos directos y gratuítos, de acuerdo con las normas señaladas por la Asamblea General.
    • Explotar en su caso parcelas del monte vecinal, conjunta o individualmente en la forma que regula la Ley 13/1989, de 10 Octubre, del Parlamento Gallego, previo acuerdo que lo legalice, tomado en la Asamblea General.
    • Trabajar en la explotación del monte, si esta fuese una de las metas, con el fin de evitar las medidas de protección y gestión cautelar a la que se refiere el artículo 24 y siguientes del citado texto 13/1989, de 10 de Octubre.
  2. Todos los demás que se deriven da su condición de comunero/a y, especialmente, ejercitar el derecho al voto para elegir a los miembros de la Junta Rectora y decidir el resultado en las Asambleas Generales.

OBLIGACIONES DE LOS VECINOS/AS COMUNEROS/AS

Además de las que resulten de la aplicación de la legislación de montes vecinales en Man Común, de los presentes estatutos, y del desarrollo de los Acuerdos de la Comunidad, determinados por la Asamblea General o la Junta Rectora, dentro del ámbito de su respectiva competencia, son obligaciones de todos los/as comuneros/as:

  • Cumplir fielmente los preceptos de la legislación de montes vecinales en man común, de estos Estatutos y de los acuerdos que emanen de la Asamblea General y de la Junta Rectora.
  • En el supuesto de afrontar la Asamblea General la explotación directa del monte, efectuar las contribuciones obligatorias en la cuantía y modo que por la misma se fijen, pero sujetándose a un plan racional de explotación del monte.
  • Desempeñar con toda diligencia los cargos de la Junta Rectora o cualquiera otro para lo que fuese preciso o elegido.
  • Asistir a las reuniones a que fuera convocado en la debida forma.
  • En el caso de explotación directa del monte, bien por toda la comunidad o bien en la forma asociativa que se determine, poner la máxima diligencia en sus funciones y labores que tenga encomendadas.
  • En el caso de cesión de uso de parcelas derivadas del monte vecinal en man común, sujetarse estrictamente a las normas que al efecto establece la Ley de 10 Octubre de 1989, del Parlamento Gallego, las que dicte el Reglamento y, en definitiva, a todos los preceptos que le sean aplicables